viernes, 5 de junio de 2009

"¿Te gusta comer aire? A nosotras tampoco"




"No hay amor más sincero que el amor a la comida"
George Bernard Shaw (1856- 1950) Escritor irlandés.

A nosotras nos gusta comer. Y nos gusta hacerlo bien. Suponemos que como a mucha gente. Es por ello que, desde aquí, nos proponemos velar por todas esas personas que, como nosotras, se consideran unos amantes de la comida. Por todas esas personas que se enojan cuando el tamaño de un pack parece ofrecer más de lo que realmente ofrece. Por todas esas personas que no entienden el tamaño de las raciones de la denominada "comida fusión". Por todas esas personas que, aunque les cueste reconocerlo, alguna vez han mirado recelosos al plato del comensal de al lado para comprobar a quien habían puesto mayor cantidad de comida (o de queso gratinado, por ejemplo). Por todas esas personas que saben que cuatro croquetas, no llenan. Hacen falta por lo menos diez. Por todas esas personas que alguna vez se han planteado (o incluso lo han hecho) el comerse un plato de espaguettis carbonara a las 9.30 (de la mañana). Por todas esas personas que alguna vez han chupado el fondo de un bolsa de patatas en la que, evidentemente, ya no había patatas. En definitiva, por todas aquellas personas que aman el queso, el chocolate, las virutas, el hojaldre, la mantequilla, el bacon, la cebolla caramelizada, las frituras, las salsas... Y si es junto, mucho mejor.

A todas esas personas que se hayan podido sentir identificadas con al menos uno de los puntos anteriormente citados, os damos la bienvenida a "Tienes Algo Entre Los Dientes".

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Para empezar, hablaremos de aire. Por todos es sabido, que hay muchos tipos de aire, los hay buenos, no tan buenos, los malos y, finalmente, los intolerables. El aire acondicionado, por ejemplo, es bueno. El aire caliente del secador es bueno, sí, pero no tanto. El aire que desprenden los conductos de ventilación del metro de cualquier gran ciudad, en cambio, es malo. Sin embargo, como hemos dicho, existe un tipo de aire que es absolutamente intolerable: el aire dentro de la comida.

Esta reflexión nos conduce directamente a hablar acerca de los Donuts, esas deliciosas rosquillas apetecibles a cualquier hora del día. En todo este asunto sólo encontramos un problema: demasiado aire en su interior. ¿Quién sacia su hambre/gula comiendo tan solo un Donut? O lo que es lo mismo, ¿quién sacia su hambre/gula comiendo una rosquilla de aire con sabor y calorias? Nosotras, por lo menos, no. Y estamos seguras que tú tampoco.

Ante este problema universal, presentamos la solución universal: en vez de un Donut, comerse cuatro; en vez de rellenos de aire, aplastados y en vez de comerlos solos, hacerlo con chocolate. Para explicarnos, ahi va la receta de nuestro primer mejunje:

Ingredientes:
- 1 caja de 4 donuts normales (marca Donut)
- 1 pote de Nocilla
- Algo (limpio) para aplastar

Modo de preparación:
1. Coge un Donut. Aplástalo.

2. Unta su superficie de Nocilla (sé generoso).
3. Coge otro Donut. Ponlo encima del anterior y sí, aplástalo.
4. Unta su superficie de Nocilla (de nuevo, sé generoso).
5. Coge otro Donut. Ponlo encima del anterior y, evidentemente, aplástalo.
6. Unta su superficia de Nocilla (una vez más, te recordamos que la generosidad es una gran virtud).
7. Coge el último Donut. Ponlo encima del anterior y, como ya debes intuir, aplástalo.
8. Abre bien la boca y cómete tu montaña de Donuts aplastados (y por tanto, sin aire) como si de una hamburguesa se tratara.
9. No, no debes sentirte culpable.